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dimecres, 25 de juliol de 2012

centro cívico CAN BASTÉ



En este lugar de la ciudad de Barcelona, en el barrio de Vilapicina,
y lugar por el que pasaba uno de los caminos que salian de la ciudad
hacia el norte en la Edad Media, el camino de Sant Iscle, se halla
desde el siglo XIX una antigua casa señorial, que con tres cuerpos de
altura y cuatro crujias, dos verticales y dos horizontales, compone
uno de los ejemplos mejor conservados de Nou Barris, del poder y la
majestuosidad que la burguesia tuvo antaño en Barcelona.

La casa conectada con la antigua iglesia de Vilapicina, origen del
núcleo primigenio de casas en torno al turó de la Peira, por un puente
esbelto que recorria por encima el trazado del antiguo camino, posee
además una cava de vinos que conforma su sótano todo lo largo del lado
oeste, y su tejado es a cuatro aguas.


El centro cívico fue habilitado en los años 90, pero yo,
atento a las nuevas preocupaciones y demandas de estos
útimos años, sobretodo sociales, pensé un nuevo uso para
un edificio que me atraia por su simbolismo y curiosa
construcción, de piedra de cantera, fachada señorial,
y cuidada restauración.

Mi interés se centró en convertir el edificio en un centro
de acogida para inmigrantes, que pudieran acudir al edificio,
a su llegada a nuestro pais, en busca de información y ayuda
en los primeros dias de estancia, hasta la formalización del
papeleo legal y el alquiler de casa y contratación del primer
empleo.
Lugar de encuentro de culturas que van enriqueciendo, de
forma no conmovida hasta ahora, la catalana y que necesite
un lugar para expresarse.

Como programa de necesidades para un uso tan específico,
dediqué toda la planta baja al lugar de encuentro y de
atención de los recien llegados, un sitio donde poder
contactar con compatriotas y gente autóctona del pais,
para cambiar impresiones y clarificar dudas y solventar
problemas de vivienda, trabajo, asuntos administrativos
y legales, y poder relacionar gente con culturas semejantes.

Todo muy pensado para dar sensación y verdadera comodidad
a los usuarios, luz filtrada a través de piezas de pavés
traslúcido, nidos de mesas organizadas en torno al respeto
por la conversación amable y el intercambio de impresiones,
logos y color como imprenta de imagen y reservados fácilmente
accesibles para colocar oficinas de atención pública.

Luego, un anexo de nueva construcción ya aprovechado por el centro cívico
actual, sigue manteniendo su significado de núcleo de conexiones vertical y
situación de los servicios auxiliares, incluidos los aseos.

Es un anexo de hormigón en forma de rulo desenrollado que contiene una
escalera de obra, un ascensor, aseos para hombres y mujeres, y un local técnico.

En planta primera cocina y comedor, y en segunda planta lugar de descanso y alojamiento para las primeras noches.

La novedad real de la nueva organización es el acceso generado al interior
del complejo, a través de la fachada que tiene adosado el puente de conexión
entre iglesia i Palacio, donde un puente metálico colgante pasa sobre la antigua
cava, lugar de exposición de las especialidades culturales de los paises visitantes,
y donde un gran arco genera una digna entrada a un lugar que en superficie
interior queda un poco reducido.  Asi, con este giro inesperado, que en la
historia del edificio es una verdadera innovación, encontramos fachada y
espacio suficiente para proveer de acceso amplio a un lugar que, en el futuro,
podria verse muy revalorizado posiblemente.














 












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