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dilluns, 2 de febrer de 2015

Madrid y Barcelona, dos capitales muy diferentes en el fondo.-


Esta pasada semana hemos estado visitando, después de mucho tiempo de planearlo, el lugar más visto por TV, y más mediático a nivel nacional, la ciudad de Madrid.
  
Yo siempre habia pensado que la capital seria muy parecida en el fondo a Barcelona, diferentes lugares que visitar, algún punto muy pintoresco que le diera personalidad propia, como podia ser el metro, o la historia caballeresca, pero en el fondo el mismo ambiente que se respira aquí en el nor-este de la península.  También diferente clima y diferente horizonte, pero la misma contaminación que respirar.

Nada más lejos de la realidad, en realidad desde el momento que entramos con el coche en la abarrotada Madrid, la sensación de estar en otro mundo se me hizo muy patente.  No son sólo las costumbres tan arraigadas que nuestro lugar de pertenencia nos inflige en ambos lugares, indistíntamente, las que marcan la semejanza vital, sino que hasta el paseo común me creaba una sensación de no ser vecinos tan afines en vida de lo que yo me habia imaginado.  Parecia como si el madrileño, o presunto madrileño que caminaba a mi lado en nuestro paseo de descubrimiento, fuera una persona con aspiraciones más claras, diferentes, totalmente opuestas a lo que buscamos los barceloneses al lado del mediterraneo.

Puede que la explicación venga, y que las diferencias sean tan claras, porque; 

1.- La monumentalidad del entorno sea muy diferente a la de las calles barcelonesas.  Los edificios de Madrid parecen, a un barcelonés recien llegado, más altos, más laureados, más reconocidos que los nuestros.  Hay muchos edificios que lucen placas con recuerdo de nombres ilustres, desde el Cardenal Cisneros, hasta Cervantes y la Princesa de Eboli.  Los amantes a la historia de las ciudades valoramos estos detalles.

Las plazas se encuentran desordenadas, sin seguir tramas regulares dentro del callejero de la ciudad, y ellas mismas se encuentran repletas de edificios con historia o Palacios Reales.  Aquí en Barcelona, a lo único que aspiramos es a tener fuentes o algún monumento recordatorio de algún personaje catalán particular.

El estilo modernista brilla por su ausencia en las calles de Madrid, cosa que en la capital catalana es todo lo contrario, salvo por algún ejemplo más que destacable, pero eso hace que el sabor histórico de ambas ciudades sea diferente.  No es lo mismo pasear pensando en la historia de hace algo más de un siglo, cuando Catalunya era grande en su singularidad, que en la historia que construyeron los Austrias en el siglo XV, marca de Imperio y de victorias mundiales..



placa en honor al tenor Gayarre en la pl. de Oriente


Palacio Real

edificio réplica de Times Square, edificio Carrion

Casa Comalat 


2.- El transporte es igual que el nuestro, pero diferente en su aspecto exterior, el metro de Madrid es más estrecho, los pasillos de los andenes no tan rectos, y con el mismo ancho, y el olor es más agradable.  También sufre los rigores de las horas punta, pero parecen más soportables en nuestro metro que en el suyo, lo cual no es una gran ventaja, ya que las caras de los usuarios són las mismas, de hastio y cansancio, haciendo el trasbordo en Sol, o en la Sagrera.


metro Retiro


3.- Las señales y la información turística está enfocada de diferentes maneras en ambos lugares; los nombres de las calles están igual de señalizados, ellos utilizan carteles exentos, y nosotros pequeños rótulos anclados a mitad de semáforo en cada esquina del Eixample.   Pero los verdaderos lugares de interés para los turistas no están tan bien representados.

Si un inglés quiere ir al Tibidabo desde el centro, se las verá y se las deseará para adivinar el camino más corto sin algún tipo de indicación, que deberá ir a buscar a la oficina fija de la Plaça Catalunya, o de la parada del bus turístic más cercana.  En Madrid están mas al dia, hay furgonetas móviles que buscan al turista para informarlo cerca de los museos y el centro histórico.

4.- También la forma de acceder a los dos cascos urbanos es muy diferente.  En Barcelona, el poder saber que encontrarás un atasco en una Ronda, viniendo de fuera de la ciudad, o viviendo en ella, que sólo te retrasará  hasta la llegada a la salida correspondiente, donde seguro que no será tan grave el atasco, es una gran ventaja  Ya que en la otra capital, a las largas colas de acceso a la M-30, semáforos y demás de la calle de Alcalá o el Paseo de la Castellana, has de sumar el tiempo de transitar por dicho cinturón, también dilatado, y el del tiempo de viaje hasta la ciudad limitrofe, en nuestra ciudad todos los puntos de acceso lejano están mucho más cerca, me refiero a las ciudades del area metropolitana de Barcelona.  Esta característica ha de marcar mucho, seguro, el carácter de los conductores madrileños.

5.- La oferta turística es totalmente diferente, en Madrid, el Imperio de los Austrias, los Borbones, y la Movida, definen los principales recorridos, los museos son maravillosos, e incluyen pinturas archifamosas a nivel mundial., y la historia de Cervantes y Lope hacen el resto,  historia imperialista que define un carácter.  Nosotros somos más de Olimpiadas,  Modernismo y mar, historia local que hemos compartido con medio mundo a golpe de originalidad y locura patriótica, también definidora de nuestro espíritu emprendedor y tozudo.


Estatua Alfonso XII

estatua Felipe IV

estatua Alvaro de Bazán

Ayto Madrid


Aj. BCN


6.- En Madrid parece que la gente es más de ir a los espectáculos masivos, teatro y cine, y la oferta es mucho más variada que la nuestra.  ¿Es que acaso los madrileños no saben crear en petite comité?, ¿no són lo suficientemente originales como para planear diversión para unos pocos?.  Parece que no, que manifestaciones como la de la Plaza del Sol Indignada, se produjera en Madrid por ese motivo de gran convocatoria general.


cine Madrid

Teatro Lope de Vega


7.- El deporte es lo que más nos acerca, dejando de lado las rivalidades futbolísiticas, el Retiro está lleno a todas horas de gente haciendo footing, clases de relajación, tai-chi, y todo tipo de actividades, igual que nuestro Parque de la Ciutadella.  Pero esa digamos que va a ser la excepción que confirme la regla.




8.- Porque, si por Colón fuera…., el nuestro es más internacional….., y con razón!!, colocado a más altura y con mejor color de cara, al final de las Ramblas cosmopolitas, y el madrileño, de secano y siempre rodeado de coches y circulación.  Nuestro Museo de Arte Contemporaneo, menos provisto, pero más moderno, y el suyo más dotado, pero más antiguo, Rogers contra Moneo, aunque yo prefiero el suyo, por una razón obvia, tiene mi amado Guernica y la historia del Pabellón Español en la Expo de París del 37.  Su torre de comunicaciones, más céntrica, pero más chata, la nuestra más visiblle, pero menos cuidada de equipamiento.


 



9.- Otra carácterística que nos diferencia es la apreciación, seguramente, que tenemos de la mella que han hecho los recortes presupuestarios en nuestras economias autonómicas.   Para nosotros es terrible tener que renunciar a nuestros derechos adquiridos históricamente, de la manera que lo estamos haciendo, con la benevolencia de nuestro Presidente y de nuestros políticos dependientes, a más no poder, del Poder central.  Para ellos ese tamiz no se ha de apreciar tan lejano.  Aunque la gente pidiendo en las calles sea la misma.




10.- Para acabar decir que de todas maneras la influencia entre ideologias es íntima, lo demostró la solidaridad despertada a raiz del movimiento que partió de la Plaza del Sol, y que compartimos abiertamente las dos sociedades.  Espero que ese punto de contacto sea real, porque yo así lo deseo, por el bién de todos los Españoles.

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